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El bloqueo de la conectividad IoT

El bloqueo de la conectividad IoT

Michael Moorfield, director de Producto de Truphone

La eSIM elimina las barreras para conectarse

Con muchos de nosotros encerrados en nuestros hogares, es fácil disponer del tiempo necesario para observar y detenernos a pensar cuántos dispositivos a nuestro alrededor están conectados a Internet.

Tal vez sea el ordenador de tu casa, la videoconsola, el ordenador portátil. Tu televisor, la tableta de los niños, un altavoz inteligente, tu teléfono móvil, tu reloj e, incluso, tu aspiradora y el timbre de tu casa tienen la capacidad de conectarse a Internet.

¿Qué sucedería si cada uno de esos dispositivos tuviera que fabricarse específicamente para que funcionase en tu red doméstica? ¿Y si estuviesen vinculados a tu red y a tu actual proveedor de servicios para siempre?

Si alguna vez decidieras actualizar tu red, mudarte a una casa nueva, regalarle uno de tus dispositivos a un amigo o marcharte del país en el que vives, todos estos productos que has pagado ya no funcionarían.

Esto sería algo ridículo. Como clientes, no lo aceptaríamos nunca, y cualquier futuro conectado en el que las conexiones IoT pudiesen prosperar y evolucionar no sería más que una utopía.

Para cualquier producto que admita wifi, esto no es un problema. Todos sabemos y confiamos en poder configurar los ajustes de la red wifi y conectarnos en cualquier momento en el que nuestra situación cambie.

Pero ahora pensemos en lo que hay fuera de nuestra casa. Cada vez, más cosas a nuestro alrededor están conectadas a Internet. Coches, farolas, sensores de contaminación, el control del tráfico, sistemas de seguridad, taquillas inteligentes, monitores de salud, aparcamientos, medidores de energía o tu moto.

Todas estas cosas son cada vez más inteligentes y están más conectadas y, para que esto suceda, se busca aprovechar la facilidad de uso, la seguridad y la amplia disponibilidad de las redes móviles.

Sin embargo, para muchos de estos productos, la facilidad a la hora de cambiar de red es algo muy diferente.

Una gran cantidad de estos objetos conectados siempre permanecerán vinculados a una red móvil específica.

Se han fabricado y configurado específicamente para funcionar con un proveedor de red móvil concreto.

En mi opinión, este modelo es una auténtica locura.

Este nivel de compromiso requiere que dispongamos de una bola de cristal para averiguar si estos productos funcionarán cuando lleguen a los clientes y si lo seguirán haciendo en el futuro. Si te equivocas, sabes que el coste a la hora de reemplazarlo será elevadísimo.

El conectar objetos de esta manera viene de la pequeña y antigua tarjeta SIM. Es fundamental para la conexión de forma segura a redes móviles de miles de millones de dispositivos en todo el mundo. Todos estos nuevos productos conectados requieren que una tarjeta SIM se integre previamente en los dispositivos o se incluya en algún lugar de la cadena de ventas y distribución. Y una vez está allí, se queda para siempre.

Es insostenible que la tarjeta SIM tradicional se emplee en miles de millones de dispositivos conectados en todo el mundo y que los obligue a estar vinculados a un proveedor de conectividad específico durante toda su vida de uso.

Por ello, la GSMA desarrolló los estándares globales para la eSIM. Su enfoque ha sido crear un chip inteligente y regrabable tan seguro como una tarjeta SIM, pero que permita el control remoto de la conectividad de un dispositivo. Todo sin necesidad de presencia física.

Al utilizar la eSIM, los clientes disponen de la flexibilidad de contratar con los proveedores de su elección, con la confianza de que sus dispositivos permanecerán operativos incluso si el contrato de conectividad expira o falla.

Pero si es tan flexible, ¿dónde están todas las eSIM? En la práctica, sus beneficios no se ven en el Internet de las cosas. Muchos, en la industria, todavía no pueden utilizarlas. En ocasiones, los proveedores de red no tienen capacidad de integrarlas o los costes son prohibitivamente altos, con lo que la tierra prometida de la eSIM queda muy lejos.

A pesar del trabajo continuo en el endurecimiento de los estándares para promover la interoperabilidad, existe evidencia de que todos los días se crean dispositivos que permanecerán vinculados a un proveedor de red específico para siempre.

Sin embargo, la situación está cambiando en los últimos dispositivos del consumidor, como el iPad y el iPhone de Apple. Ahora, los clientes pueden descargar fácilmente el plan móvil que prefieran y conectarse mediante la eSIM sin necesidad de disponer de la tarjeta SIM de plástico de un proveedor de red ni de un compromiso de por vida.

Sin embargo, para muchos otros dispositivos IoT, esto todavía está lejos de ser una realidad. Es lamentable que, en un momento en el que la apertura y la interoperabilidad son cruciales para desbloquear los ingresos, los actores de la industria hayan respondido construyendo muros más altos, en lugar de derribarlos.

La estandarización de la eSIM ha allanado el camino para terminar con las principales barreras en la conexión de dispositivos a redes móviles. Hace que la conexión de objetos resulte más sencilla que configurar la contraseña del wifi en casa y proporciona a los usuarios la confianza y la seguridad de que permanecerán conectados pase lo que pase, ahora y en el futuro.

Cuando se trata de conectar cualquier objeto a las redes móviles, la eSIM es el catalizador perfecto para el cambio; sencillamente, no podemos alcanzar todo el potencial del Internet de las cosas sin ella.

Predecir el futuro es muy complicado. El “para siempre” es un compromiso complejo. No te cases con una sola opción. Explora www.truphone.com/es/things/ y libera tus dispositivos.

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